domingo, 5 de febrero de 2012

Controlar los pensamientos


Nuestra mente se alimenta de los pensamientos que le damos. Si siempre tenemos pensamientos tristes, pesimistas, llenos de dolor… pues así actuará nuestro cerebro y condicionará nuestra vida y nuestra forma de ser.
Hay personas que tienen mucha dificultad en concentrarse en lo que desean y otras personas siempre tienen una y otra vez los mismos pensamientos, que son incapaces de quitar de su mente. En lugar de controlar los pensamientos, son los pensamientos quienes controlan a la persona…
Cuando una persona dice “No soy capaz de olvidar lo que me han hecho…” “Lo tengo presente continuamente…” Y otras frases parecidas, supone que la persona no tiene la capacidad de mirar fríamente lo que ha ocurrido y reflexionar para encontrar una solución al problema que le hace sufrir.
Tenemos que aprender a guiar nuestro pensamiento; él va a donde nosotros le guiemos. Tenemos que acostumbrar a nuestra mente que piense en aquello que nos interesa y que reduzca al mínimo las barreras e interferencias.
El pensamiento y su actividad están relacionados con el estado físico de la persona. A mayor bienestar y relajación, más calidad de pensamiento. A mayor cansancio, menor actividad y calidad.
¿Qué podemos hacer para guiar nuestro pensamiento?
1. No cargues inútilmente tu mente. Recuerda cosas que de verdad merezcan la pena; el resto lo puedes escribir o apuntar en una libreta.
2. Ten objetivos y metas claras y concretas.
3. Procura realizar ejercicios de concentración cuando notes que estás algo despistado.
4. Intenta siempre traer a tu mente cosas positivas.
5. Cuando estés sufriendo algo duro y difícil en tu vida, trata de concentrarte en las posibles soluciones que puede tener ese problema. No te concentres ni te estanques en el dolor que te hace sentir.
6. Habla con alguien de lo que te pasa, pero no le estés contando a todo el mundo tu problema.
7. La relajación ayuda a concentrarse y a dirigir bien los pensamientos.
8. Date tiempo. Las prisas nunca son buenas para nada que tengamos que hacer en la vida, mucho menos para aprender a controlar nuestro pensamiento.
9. Sé paciente. Muchas personas sufren porque no tienen paciencia. Quieren todo “ya”, “ahora”, “en este momento”. La impaciencia es una de las señales que denotan la inmadurez de la persona.
10. Ten los pies en el suelo. Muchas veces nos creamos castillos en el aire porque no queremos afrontar las cosas que nos suceden en la vida. La mejor manera de enfrentarse a los problemas es viéndolos de frente y luchando por controlarlos.
No dejes que los problemas te hundan la vida. Hunde con tu vida los problemas…
En la mano de cada persona está guiar su mente hacia lugares más serenos y más cómodos, para poder analizar y ver con lucidez las cosas que le ocurren. Si te desesperas no conseguirás absolutamente nada. Imagina que tus pensamientos son como esos niños pequeños que hay que ir enseñando para que no hagan ni se hagan daño.

Una Lagrima



Una lágrima: es eso que humedece los ojos del mundo. Y que el mundo se empeña en ocultar. Es eso que nos tragamos tantas veces por soberbia, por orgullo, por demostrar fortaleza y queda atorada en la garganta, apretada en el corazón, comprimiéndonos todo. Es tan profunda, que no sabemos con certeza de donde nace, ni si podrá morir alguna vez.

A veces una lágrima: cicatriza una herida, lava una pena y ablanda.

Una lágrima: es un recuerdo, una angustia, una desesperación, una interrogante. Una lágrima: puede ser a veces el comienzo del perdón, la primera luz de la rectificación que hace estrechar una mano.

Una lágrima: es a veces la gota mágica que hace cambiar por dentro cuando tenemos que pagar nuestra cuota de dolor, la lágrima ayuda. Cuando la derramamos en el corazón querido, o en la intimidad de la amistad, la lágrima une, estrecha, funde.

La lágrima transforma, enseña, disuelve los rencores, las espinas, las malas yerbas que van creciendo en la amistad e impidiendo acercarse, abrazarse, comprenderse. La lágrima descubre. El que ingnora tus motivos, no te conoce.

La lágrima es un don.

martes, 31 de enero de 2012

¿Qué Pensabas? - La Arrolladora Banda El Limon



¿Qué pensabas tú cuando me enamorabas?
¿Qué pensaba yo, cuando te hacía caso?
Fuiste inteligente más que yo sin duda,
nunca imaginé que estuvieras jugando...

No había ni un poquito de maldad en tus ojos,
me fuiste enredando y te amé como loco,
caminé descalzo sobre las espinas...
Jamás me percaté que tú serías mi ruina,
a ti me entregaba sin cuidar mis pasos,
fui sincero siempre pero tú ni al caso...
Y ahora mírame...aquí hecho pedazos...

¿Qué pensabas tú cuando me seducías?
¿Qué pensaba yo cuando te correspondía?
Al principio fuiste dulce como el agua...
siempre complaciente todo me lo dabas...

Yo visualizaba mi vida contigo,
muchos, muchos años siempre estar unidos,
pero ahora nada tiene sentido...
Por lo pronto llevo cargando en mi hombros,
todos los recuerdos que tú me has dejado,
porque sigo tontamente enamorado,
hoy no estoy nada bien...
Me has hecho mucho daño...(8)

lunes, 9 de enero de 2012

El cerebro del hombre está incapacitado para procesar la voz femenina

Un grupo de científicos británicos ha hecho público un estudio en el que afirma que los hombres están biológicamente incapacitados para procesar los sonidos que emiten las féminas.

Médicos de la Universidad de Sheffield pueden haber dado con la piedra angular de las relaciones de pareja. "¿Por qué el no me escucha/entiende?", se quejan amargamente (y casi siempre con razón) muchas mujeres.La respuesta es sencilla, según estos investigadores. La voz de la mujer es mucho más compleja y musical que la del hombre, no tanto por el nivel de la voz, sino por sus ondas. De ahí que para los hombres resulta más difícil de descifrar y requiere de ellos una gran concentración, por lo que les cansa rápidamente.Estos científicos británicos llegaron a esta conclusión de la siguiente manera: Expusieron a un grupo de hombres a grabaciones de sonido de la voz de doce mujeres y de doce hombres. A continuación analizaron las reacciones en el cerebro de los participantes con ayuda de una tomografía cerebral. Fue entonces cuando descubrieron que la voz de las mujeres activaba células cerebrales diferentes a las que activaba la voz del hombre, y que a la voz de las mujeres reacciona el área del cerebro que procesa el sonido y la música, no el lenguaje.