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miércoles, 18 de julio de 2012

Las diez cosas que más te agobian (y diez consejos para evitarlas)


 Las relaciones con los demás no son fáciles y a menudo nos vemos enfrentados a situaciones en las que hemos de soportar a personas cuyas actitudes nos agobian. En otras ocasiones, son defectos nuestros los que nos provocan un malestar continuado que degenera en estrés.
1. Tu pareja. Cuando las cosas van bien, estupendo, pero cuando van mal, no hay nada peor para los nervios que una mala relación con la persona a la que estás afectivamente vinculado. Una mala convivencia mata cualquier posibilidad de bienestar, y si se mantiene en el tiempo acaba generando problemas muy serios. Es mejor no llegar a esos extremos, y aclarar las cosas antes. Y si no es posible, tendrás que plantearte si estás con la persona adecuada…
2. Que la gente no cumpla su parte. Depender de los demás, lo que es muy frecuente en nuestras vidas, suele generar problemas emocionales, máxime cuando, en lugar de hacer lo que deben, incumplen aquello a lo que se habían comprometido. Estar en manos de personas informales suele ser muy estresante. La clave, anticipar soluciones alternativas por si te fallan.
3. No entender de qué van las cosas. No es fácil manejarse en escenarios cuyas reglas no son claras. Por eso, cuando se exige el cumplimiento de una tarea profesional o emocional que no ha sido explicada correctamente, muchas personas se sienten agobiadas. Es bueno, en esas ocasiones, no dejarse llevar. La incertidumbre nos paraliza, pero basta con seguir adelante, sin dejar que el mal rollo te detenga, para tomar conciencia de que la situación era más sencilla de lo que nos parecía.
4. Las personas que nunca se callan. Hay gente que siempre tiene algo que contar y a la que además le gusta hacerlo a voz en grito. Son personas agotadoras, con las que no cabe otro remedio que ponerlas en su sitio. No contemporices: lo ideal es hacerles saber lo antes posible que se están excediendo, porque estas personas no suelen tener límite.
5. Los ignorantes. Las trabas que te encuentras en la vida no siempre están justificadas, y con más frecuencia de la debida provienen de personas cuyo nivel de comprensión intelectual deja mucho que desear. Quien ha logrado conseguir sus objetivos vitales ha pasado por estas situaciones sin prestarlas demasiada atención.
6. Ser el centro de atención. Que fijen la mirada en ti suele causar estrés de forma inmediata. Ya sea porque estés realizando un trabajo y los compañeros o el jefe no aparten su mirada de tu ordenador, porque todo el mundo se vuelva inesperadamente hacia ti en un lugar público, o porque estés a punto de hablar en una reunión muy concurrida, sentirse observado se convierte en una situación muy incómoda para aquellas personas que no están acostumbradas. Es un miedo muy ligado a la vergüenza que se vence con la práctica.
7. Una mala relación con el orden. Cuando las personas que te rodean son muy puntillosas o desordenadas en exceso establecen un tipo de convivencia (laboral o personal) que desgasta mucho. No encontrar nunca lo que te es necesario (especialmente en el trabajo) o tener que seguir normas muy rígidas a la hora de guardar las cosas provoca tensiones con demasiada habitualidad. En este caso hay que establecer fronteras muy precisas y no dejar que las traspasen.
8. El compromiso. Hacer las cosas por obligación es una tarea pesada que puede llegar a ser estresante si se prolonga en el tiempo. Sentir que no disponemos de espacio para nosotros o que siempre estamos supeditándonos a lo que los demás (o nuestros deberes) nos exigen termina quemando. Pero para este tipo de problemas no hay otra solución que pensarlo bien antes de decir sí a lo que nos piden.
9. Las malas relaciones laborales. Tu jefe o tus empleados pueden ser una fuente de infelicidad grande. Pasamos gran parte del día en el trabajo, ycuando las relaciones que establecemos allí son negativas, resulta muy difícil que nuestra vida no se resienta. No es posible llegar a casa y hacer borrón y cuenta nueva. Hay mil estrategias para mejorar tu vida laboral, pero la mejor es intentar encontrar otro empleo.
10. La impotencia. Esas situaciones ante las que nada se puede hacer y que te condenan a la pasividad suelen generar mucha angustia. Pero además de aceptar tus límites (no siempre podemos tener una presencia tan efectiva como nos gustaría), debes ser consciente de que ya llegarán tiempos y escenarios mejores.

No puedo


“No puedo” es la peor frase que se ha escrito o hablado, haciendo más daño que la calumnia o las mentiras. Sobre ella muchos espíritus fuertes se han quebrantado y con ella muchos buenos propósitos mueren.
Brota, cada mañana, de los labios de quienes no piensan y nos roban del valor que necesitamos durante el día.
Suena en nuestros oídos como una advertencia enviada a tiempo y se ríe cuando tropezamos y caemos por el camino.
“No puedo” es la madre de la iniciativa débil; es quien prohija al terror y al trabajo a medio hacer.
Debilita los esfuerzos de inteligentes artesanos y hace del que labora un indolente conformista.
Envenena el alma del hombre con visión, aplasta en su infancia muchos planes.
Saluda al trabajo honesto con abierto desprecio y se burla de las esperanzas y lo sueños del hombre.
“No puedo” es una frase que nadie debiera pronunciar sin ruborizarse; el pronunciarla debiera ser motivo de vergüenza.
Diariamente aplasta la ambición y el valor; devasta el propósito del hombre y acorta sus metas. Despréciala con todo tu odio por el error que inculca; rehúsale el alojamiento que busca en tu mente.
Ármate contra ella como contra una criatura de terror y todo lo que soñamos algún día lo obtendremos.
“No puedo” es la frase que, para la ambición, es un enemigo emboscado que busca destruir nuestra voluntad. Su presa es, para siempre, el hombre con una misión y se inclina tan solo ante el valor, la paciencia y la habilidad.
Ódiala, con odio profundo y permanente, porque una vez bienvenida, quebrantará a todo hombre, sin importar la meta que esté buscando. Más bien, sigue intentándolo y respóndele a ese demonio diciéndole: “Sí puedo”.
Edgar A. Guest
Vía Renuevo de Plenitud

Perfil de una Gran Persona


Éste es el Perfil de una gran Persona:
Mantiene su modo de pensar independientemente de la opinión pública.
Es tranquilo, paciente; ni grita, ni se desespera.
Piensa con claridad, habla con inteligencia, vive con sencillez.
Es del futuro, no del pasado.
Siempre tiene tiempo.
No desprecia a ningún ser humano.
Capta la impresión de los vastos silencios de la naturaleza: el cielo, el océano, el desierto.
No siente vanidad. Como no busca alabanza, no se le puede ofender. Siempre tiene más de lo que cree que merece.
Está siempre dispuesto a aprender aun de los niños.
Trabaja por el placer del trabajo no por la recompensa material.
Vive cierto aislamiento espiritual a donde no llega ni la alabanza ni la censura. Sin embargo, su aislamiento no es frío: ama, sufre, piensa, comprende.
Lo que usted tiene, dinero o posición social, no significa nada para él.
Le importa sólo lo que usted es.
Cambia su opinión fácilmente en cuanto ve su error.
No respeta la consistencia venerada por los espíritus pequeños.
Respeta sólo la verdad.
Tiene mente de adulto y corazón de niño.
Vía Renuevo de Plenitud

Hoy voy a ser tenaz


Voy a seguir adelante aunque todo parezca perdido.
Voy a insistir porque la perseverancia convierte en fuerte al débil.
Aún tengo fuerzas como el atleta que llega a la meta, feliz de haber superado los instantes de desaliento.
Con una firme confianza soy capaz de alejar las dudas y con una esperanza recia soy capaz de dominar el desánimo.
Me abro camino como el agua que avanza incontenible hacia el océano.
Vuelvo con la tenacidad de las gaviotas cuando el viento es contrario.
Sé que puedo recobrar el entusiasmo si recuerdo triunfos vividos y crisis que antes he superado.
Sé que nada me puede detener si cuento con aquellos que me quieren, con el poder de la fe y la energía del amor.
No hay tempestad sin calma y no hay noche sin amanecer.
No me desespero porque el abecedario del dolor también tiene su letra zeta.
Con mucha fortaleza voy a salir adelante ya que ninguna crisis doblega a las almas fuertes.

La necesidad del amor


A lo largo de la vida hay etapas en las que la palabra “amor” tiene diferentes significados, colores y matices para nosotros.
El amor es algo muy complejo y cada cual lo vive diferentemente.
Para unas personas el amor debe implicar compromiso, otras piensan que si son amadas serán felices, otras piensan que es algo que dura para siempre mientras otras temen por la caducidad que pueda tener.
Y sin embargo, pese a los diferentes modos de verlo, todos queremos tener amor.
De toda la vida se nos ha enseñado que el amor conlleva compromiso, que si alguien te ama lógicamente también querrá comprometerse contigo. Pero no es así, se puede amar a una persona sin tener ganas de comprometerse. Quizás sea conveniente que evites el amor que se entrega sin compromiso.
Por lo general, tan pronto escuchamos decir “mi amor”, “te amo”, de inmediato pensamos que si alguien nos quiere estará dispuesto a dejarlo todo de lado por estar a nuestro lado.
Pero no siempre es así  y aunque pueda doler darse cuenta de ello, debemos aprender a reconocer que muchas veces quieren entregarnos un amor sin compromiso, un amor que no toma el camino que deseamos.
La palabra “amor” la sentimos como si de una palabra mágica se tratase, como algo que está destinado a durar para siempre y que por ello mismo, lógicamente conllevará compromiso. Pero si tan pronto escuchamos esas palabras pensamos que será así, puede que estemos cometiendo un grave error.
El amor es algo que uno mismo debe entregarse:
El amor debe ser sentido y vivido por uno mismo, como quieras: lo puedes envolver en pañuelos de sedas, guardarlo en baúles… puede ser tan bueno como tú quieras que sea, lo puedes vivir a tu manera.
Sólo serás completamente feliz cuando logres comprender que el amor te debe hacer feliz a ti mismo. En el momento que así lo vivas llegarás a comprender por fin que la felicidad depende de ti, solamente de ti, de tus aciertos y tus errores, de las cosas buenas que puedas vivir o sentir.
- Eres dueño de ti mismo -
Debes descubrir que el amor y la felicidad no es algo que dependa de otras personas sino que de ti mismo.
Se puede ser muy feliz aun en la más completa soledad. A veces estando solo puedes tener la paz que necesitas, incluso puede llegar a ser tu mejor compañera (la propia soledad), porque tú mismo eres fuente inagotable de amor. Incluso puedes dar y repartir amor a los demás sin necesidad de entregárselo a una sola persona.
Nuestras vidas serán satisfechas cuando lleguemos a comprender que el amor no es cuestión de tener pareja sino algo que ya está a nuestro alcance: Nosotros mismos somos los dueños de nuestro propio destino y de la felicidad de nuestro corazón. No es algo que se nos deba entregar porque es algo que ya tenemos, sólo que a veces tenemos que darnos cuenta de ello.
La palabra “AMOR” la puedes vivir y disfrutar intensamente con todas tus ganas, siempre que no te hagas dependiente de nada ni nadie.
No permitas que el amor te haga ni dependiente, pero tampoco posesivo con nada.
Aprendamos a dejar salir de nuestras vidas lo que no va con nosotros, no permitamos que nos manipulen el corazón o los sentimientos en nombre del amor. Alejemos lo malo de nuestra vida, no permitamos que gobiernen nuestros sentimientos o nuestra persona.
Creer o esperar que nuestra felicidad depende del amor que otras personas nos entreguen es un error y algo que debes olvidar ya mismo; pensar así sólo te traerá decepciones, penas y tristezas. Nadie puede vivir la vida de otros, nuestra felicidad está dentro de nosotros y sólo nosotros mandamos sobre nuestro cuerpo y mente.
El amor podrá morar eternamente en tu corazón siempre y cuando no dejes que tu felicidad dependa de otras personas.
Eres tan capaz y valeroso que todo está en tus manos, tú eres el constructor de tu vida y felicidad, nadie te puede quitar ese privilegio, eso sólo te corresponde a ti.
El amor y la felicidad es un regalo para uno mismo, es regalarse paz, es soltar las cargas, es decidir mirar la luz de nuevo y con determinación caminar hacia ella. Todo lo bueno está dentro de ti, anímate a amar y dar felicidad sin esperar que te lo den, no lo esperes, sólo regálalo.

sábado, 18 de febrero de 2012

¿Cuál es el momento más feliz de tu vida?

La diplomática y ex-estrella infantil, Shirley Temple Black contó una historia sobre su marido, Charles y la mamá de este. Cuando Charles era niño, preguntó a su madre cuál era el momento más feliz de su vida.
–Este momento, ahora mismo–respondió ella.
–Pero, ¿qué de todos los momentos felices de tu vida?–dijo sorprendido–¿Qué del día de tu matrimonio?
–En ese entonces mi momento más feliz fue ese–respondió ella–. Ahora mi momento más feliz es ahora. Solo puedes vivir realmente el momento en el que estás. Por eso para mí siempre es ese el momento más feliz.
La madre de Charles Black mostró sabiduría al decir esto. Cuando usted se enfoca en el pasado o en el futuro, le resta potencial al presente. Pero cuando presta atención a lo que está ocurriendo en el momento y trata de tener una actitud positiva al respecto, usted se abre a todas las posibilidades que contiene el presente.
Maxwell, J. C. 2003; 2003. El mapa para alcanzar el éxito; Your Road Map for Success . Thomas Nelson, Inc.

domingo, 5 de febrero de 2012

Un si y un no


La vida es un simple si y un no, y la elección de cualquiera de estos, es lo casi siempre nos complica la vida, y hay que luchar por mantener cualquiera que sea la decisión tomada. Y no es nada fácil elegir si eres una persona a quien le ha importado su vida. Las personas no nos damos cuenta de lo importante que es vivir y ser sinceros con nosotros y con los demás. Entregar un amor sincero y luchar por encontrarlo y aun mantenerlo no se merece una mentira llena de dudas. Pero en el mundo que vamos, estamos perdiendo los sentimientos y la sensibilidad hacia aquellas personas que comparten con nosotros.
Muchas veces nos sentimos traicionados, desesperados, aislados, humillados y hasta usados. No es nada fácil que después de soñar, de ilusionarse de vivir un momento de felicidad y amando en esa oportunidad con todo el amor sincero que pueda existir, algo malo tenga que suceder, tenga que pasar, que siempre existan esas dudas… es como si se pudiera vivir por un momento tan claro y de repente ese momento se vuelva oscuro….
Pero no! Uno no puede depender de un sí o un no…. Uno debe de ser feliz y aprender a ser amado con un amor verdadero, no un amor falso, que solo te haga esperar y te resulte que tarde o temprano te desilusione. La vida digan lo que digan, es luchar y luchar, y aunque muchas veces hemos sido traicionados, a pesar de romper nuestros sentimientos hay que combatir todo esto con seguridad, sanándolo y currándolo, porque:
“El que lucha sanamente no es perdedor”…
Adela Tannous

Los cinco mayores arrepentimientos a la hora de morir

Llego esta mañana a un artículo de Bonnie Ware, una mujer que ha trabajado durante años en cuidados paliativos tratando con enfermos terminales. Escribe un post titulado “Regrets of the dying“, algo así como “Los lamentos de los moribundos”, en el que analiza los cinco mayores y más comunes arrepentimientos de aquellos que están a punto de morir. La lista es como sigue:
  1. Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí.
  2. Desearía no haber trabajado tan duro.
  3. Desearía haber tenido el coraje para expresar mis sentimientos.
  4. Desearía haberme mantenido en contacto con mis amigos.
  5. Desearía haberme permitido ser más feliz.
Para los encuestados ya es demasiado tarde. Para todos aquellos que todavía estamos a tiempo, es una buena lista de cosas a tener en cuenta para morir en paz y satisfacción.

Recomenzar


Recomenzar es poner ganas,
fuerzas y un fuerte deseo de volver a empezar.
Muchas vivencias nos llevan a sentir que el camino se cortó.
Nos invade la sensación
de que ya no hay más kilómetros por delante,
que todo terminó.
Despues de una amarga y dolorosa experiencia
nos sentimos vacios para dar, cerramos el corazón,
y el pecho nos duele
cuando miramos hacia atrás,
el dolor y su tristeza nos hacen perder
las ganas de continuar.
Vamos y venimos como maniquíes
que están rodeados de gente
pero deseando volver a la vidriera
donde pueden sentirse protegidos.
Cuántas veces nos cuesta levantarnos
después de haber vivido lo inesperado.
…Pero la vida continua, y nunca es tarde para recomenzar.
De cada situación, de cada experiencia,
de nuestro sufrimiento debemos aprender a salir fortalecidos.
Si bien no es rápido ni fácil y necesita de nosotros para elaborarse,
debemos permitirnos ese duelo pero no quedarnos ahí…
Lloremos, gritemos,
desde lo más profundo de nuestro ser
dejemos que esa herida salga a la superficie,
aunque sabemos que sangra y que duele enfrentemos nuestro dolor.
Y una vez que logramos sacar todo aquello que nos daña,
que nos paraliza,
aquello en lo que no dejamos de pensar tratemos de mirar hacia adelante…
Cuesta, nos resulta casi imposible pero
¿para que sirve seguir llenando la mochila con tantas cosas desagradables?
¿Sirve no dar paso a todo lo nuevo que nos está esperando?
¿Sirve seguir alimentando nuestro dolor?
Soltemos de una vez esa cuerda que sólo nos une a lo malo
y nos hace ir una y otra vez por ese camino
que ya no tenemos ni fuerzas ni ganas de recorrer.
Es hora de decir adiós a todo aquello que lastimó nuestro interior
y de darle la bienvenida a lo nuevo.
Si logramos dar el primer paso…
Si hoy nos levantamos con ganas de recomenzar…
Si abrimos las ventanas y dejamos entrar la luz,
y frente al espejo decidimos cambiar
y al salir dejamos que el viento, el sol,
y nuevas oportunidades.
Si dejamos que la vida nos sorprenda
y apostamos a tener una vida mejor…
Así será

características de la mentalidad de millonario

¿Cuales son las características de la mentalidad de millonario? Se las cuento a continuación y tome nota, si es que le pueden servir de algo:
1. Los millonarios creen firmemente en que ellos son los responsables de todo lo que les ocurre en la vida y de todo lo que desean que les ocurra. Simplemente creen que ellos son los responsables de hacer que las cosas pasen en todos los aspectos de la vida.
No esperan que la vida les mande buenas amistades: las cultivan. No esperan por buenas oportunidades económicas: las propician. Tal vez no sea sencillo, pero todo comienza con sentirse responsable y dejar de echar culpas.
2. Los millonarios buscan conscientemente ganar y dar a ganar en todos los aspectos valiosos de sus vidas. Los que no tienen mentalidad de millonarios buscan no perder. Y esta sutil diferencia es fundamental. Porque cada vez que usted busca no perder, está provocando exactamente eso: perder más.
Como regla general, establezca metas u objetivos amplios, que incluyan varias de sus prioridades o valores, y que busquen siempre ganar y no perder. Piense en cómo ganar un millón de dólares y no en “cómo no perder lo que ya tiene en estos momentos de crisis”.
3. Los millonarios se comprometen con todo aquello que desean, ya sea dinero o una relación. Están dispuestos a pagar el precio que se tenga que pagar. Los pobres mentales, negocian con el precio y tratan de comprar ofertas siempre. No conozco una gran obra de la humanidad en la que el enfoque haya estado en el costo. por el contrario, todos los recursos y enfoque se dirigieron siempre al resultado, cueste lo que cueste.
Y el compromiso no es posible si usted no sabe con claridad cristalina lo que realmente quiere. Trabaje en definir lo. No espere saberlo desde la primera vez que se pregunte “¿qué es lo que realmente quiero de la vida? Algunos sí lo saben, otros no y tardan algo más, pero es irrelevante la diferencia de tiempo. Lo importante es empezar a preguntárselo hasta que se tenga una respuesta de corazón.
4. Los millonarios piensan en grande, los pobres mentales en pequeño. Los millonarios no quieren simplemente tener una pareja, sino la pareja de su vida, su alma gemela. No quieren un poco de dinero, lo quieren en exceso. No quieren un buen trabajo, sino el mejor trabajo del mundo. No quieren adquirir una buena posición en la empresa en la que trabajan; quieren ser presidentes del consejo. Si quiere una mejor posición, cámbiese de silla.
5. Los millonarios son siempre mayores que sus problemas. Ser millonario en cualquier aspecto de la vida será seguramente más parecido a una aventura a lo desconocido llena de obstáculos que un paseo por un jardín botánico con temperatura controlada. No estoy siendo negativo sino preciso.
Pero cuando vienen los problemas, los millonarios crecen y se hacen más grandes que estos, para alcanzar con sus metas infaliblemente.
6. Los millonarios se enfocan en las oportunidades, mientras que los pobres mentales se enfocan en los problemas. Y si ya conoce cómo funciona la Ley de la Atracción, aquello en lo que se enfoque consistentemente será aquello que atraiga con más facilidad.
Enfóquese en la recompensa, no en el riesgo. Mantenga la recompensa siempre en su mente y vencerá cualquier obstáculo.

Controlar los pensamientos


Nuestra mente se alimenta de los pensamientos que le damos. Si siempre tenemos pensamientos tristes, pesimistas, llenos de dolor… pues así actuará nuestro cerebro y condicionará nuestra vida y nuestra forma de ser.
Hay personas que tienen mucha dificultad en concentrarse en lo que desean y otras personas siempre tienen una y otra vez los mismos pensamientos, que son incapaces de quitar de su mente. En lugar de controlar los pensamientos, son los pensamientos quienes controlan a la persona…
Cuando una persona dice “No soy capaz de olvidar lo que me han hecho…” “Lo tengo presente continuamente…” Y otras frases parecidas, supone que la persona no tiene la capacidad de mirar fríamente lo que ha ocurrido y reflexionar para encontrar una solución al problema que le hace sufrir.
Tenemos que aprender a guiar nuestro pensamiento; él va a donde nosotros le guiemos. Tenemos que acostumbrar a nuestra mente que piense en aquello que nos interesa y que reduzca al mínimo las barreras e interferencias.
El pensamiento y su actividad están relacionados con el estado físico de la persona. A mayor bienestar y relajación, más calidad de pensamiento. A mayor cansancio, menor actividad y calidad.
¿Qué podemos hacer para guiar nuestro pensamiento?
1. No cargues inútilmente tu mente. Recuerda cosas que de verdad merezcan la pena; el resto lo puedes escribir o apuntar en una libreta.
2. Ten objetivos y metas claras y concretas.
3. Procura realizar ejercicios de concentración cuando notes que estás algo despistado.
4. Intenta siempre traer a tu mente cosas positivas.
5. Cuando estés sufriendo algo duro y difícil en tu vida, trata de concentrarte en las posibles soluciones que puede tener ese problema. No te concentres ni te estanques en el dolor que te hace sentir.
6. Habla con alguien de lo que te pasa, pero no le estés contando a todo el mundo tu problema.
7. La relajación ayuda a concentrarse y a dirigir bien los pensamientos.
8. Date tiempo. Las prisas nunca son buenas para nada que tengamos que hacer en la vida, mucho menos para aprender a controlar nuestro pensamiento.
9. Sé paciente. Muchas personas sufren porque no tienen paciencia. Quieren todo “ya”, “ahora”, “en este momento”. La impaciencia es una de las señales que denotan la inmadurez de la persona.
10. Ten los pies en el suelo. Muchas veces nos creamos castillos en el aire porque no queremos afrontar las cosas que nos suceden en la vida. La mejor manera de enfrentarse a los problemas es viéndolos de frente y luchando por controlarlos.
No dejes que los problemas te hundan la vida. Hunde con tu vida los problemas…
En la mano de cada persona está guiar su mente hacia lugares más serenos y más cómodos, para poder analizar y ver con lucidez las cosas que le ocurren. Si te desesperas no conseguirás absolutamente nada. Imagina que tus pensamientos son como esos niños pequeños que hay que ir enseñando para que no hagan ni se hagan daño.

Una Lagrima



Una lágrima: es eso que humedece los ojos del mundo. Y que el mundo se empeña en ocultar. Es eso que nos tragamos tantas veces por soberbia, por orgullo, por demostrar fortaleza y queda atorada en la garganta, apretada en el corazón, comprimiéndonos todo. Es tan profunda, que no sabemos con certeza de donde nace, ni si podrá morir alguna vez.

A veces una lágrima: cicatriza una herida, lava una pena y ablanda.

Una lágrima: es un recuerdo, una angustia, una desesperación, una interrogante. Una lágrima: puede ser a veces el comienzo del perdón, la primera luz de la rectificación que hace estrechar una mano.

Una lágrima: es a veces la gota mágica que hace cambiar por dentro cuando tenemos que pagar nuestra cuota de dolor, la lágrima ayuda. Cuando la derramamos en el corazón querido, o en la intimidad de la amistad, la lágrima une, estrecha, funde.

La lágrima transforma, enseña, disuelve los rencores, las espinas, las malas yerbas que van creciendo en la amistad e impidiendo acercarse, abrazarse, comprenderse. La lágrima descubre. El que ingnora tus motivos, no te conoce.

La lágrima es un don.

martes, 27 de diciembre de 2011

Un poco de mi vida Personal

Alguna vez han sentido un vacio en su vida, una sensación de  soledad y a pesar de estar rodeados de gente, amigos, familia siguen sintiéndose solos e incompletos.

pues esa es la sensación que desde ya hace mucho tiempo he ido sintiendo en mi vida, pero llego un momento en que ya no puedo aguantar más cada día me hes mas difícil el soportar esto, el despertar todos los días solo con la idea de que hay que vivirlo porque no hay de otra ya estamos aquí después de todo, y a pesar de que llevo una buena vida o al menos eso parece no carezco de nada material mente, lo que quiero lo tengo lo que me propongo lo logro y aun así, no me siento contento con mi vida con mis triunfos con mis logros.


 Claro también he tenido momentos malos pero como dicen lo que no te mata de hace más fuerte y así ha sido he a prendido que la vida no siempre es justa y que tienes que aprender a vivir con ello. pero independientemente de ese hecho por qué no logro llenar ese vacío en mi interior porque sigo sintiendo esto, a veces siento el deseo de no continuar de terminar por completo con esto pero esa no es la respuesta, mas hoy solamente puedo decir que estoy muerto en vida que todo lo que hago lo hago por que tampoco puedo estar sin hacer nada en la vida mas no con esto quiere decir que me siento satisfecho ese hueco esa sensación sigue carcomiéndome y poco a poco se vuelve un problema más grande y del que nadie puede ayudarme porque reitero tengo familia y buenos amigos pero no pueden entender como me siento si ellos nunca se han sentido así el vacío existencial inunda mi alma aun que no lo aparente.


mientras yo aquí seguiré buscando ese motivo que me haga sentir vivo un nuevo año que se aproxima una año más que nos permiten vivir un año menos de vida todo depende del cristal con que lo mires, no soy pesimista soy realista y no, no es por mi actitud que me siento así ya que por mucho tiempo le he visto el lado bueno a las cosas pero sinceramente ya me canse y por más positivo que sea mi situación no mejora hoy les comparto esta parte de mi vida porque necesitaba desahogarme el callar esto es una carga muy difícil el aparentar que estas bien que eres feliz cuando en realidad ni te inmutas cuando algo pasa algún día dejare de sentir esto? es la pregunta que me hago a diario ya veremos qué pasa por lo pronto me despido y espero que se encuentren de lo mejor se les aprecia y agradece que visiten mi blog hasta luego.

martes, 20 de diciembre de 2011

EL VACÍO EXISTENCIAL

EL SENTIDO DE LA VIDA
 
La vida lleva consigo un conjunto de vivencias, aprendizajes, luchas, éxitos, fracasos, dentro de un espacio y en un tiempo determinado, donde se comparte el día a día junto a otras personas: familiares, amigos y allegados, pasando por el desconocido que se acerca en medio de la calle o el que viaja en el asiento de junto de un transporte público. 

La vida cotidiana de cada persona es lo común, habitual o esperado y nutre de respuestas a las dudas planteadas, "se presenta como una realidad interpretada que tiene significado subjetivo de un mundo coherente". El mundo en donde vivimos se caracteriza por la presencia de relaciones cara-a-cara afectivas. Este 'mundo circundante' (Umwelt) ofrece seguridad existencial al individuo y garantiza el desarrollo de un sentido de vida, por ser el mundo al cual estamos habituados a vivir en forma estable y rutinaria, fuera de posibles situaciones de riesgos, duda o incertidumbre. 

El sentido de la vida surge por la necesidad de dar solución a los problemas que tenga una colectividad o un individuo en particular. Constituye la respuesta ofrecida a las preguntas o problemas que implica la vida: ¿por qué vivir? ¿Para qué vivir? ¿Quién soy? ¿De dónde vengo y a dónde voy? ¿Qué hacer con mi vida? ¿Qué camino seguir? ¿Qué hacer para sobrevivir? Entre otras tantas 'cuestiones existenciales'. El sentido de la vida es un "esquema que reúne modelos de actos de las líneas más diversas y los acomoda en una proyección de un sentido que se extiende desde el nacimiento hasta la muerte"

La construcción de un sentido de vida se inicia en la socialización primaria (familia), la cual posibilita una base ontológica sólida que ofrezca seguridad y certidumbre existencial, como punto de arranque para la definición de la identidad del yo y sentido de vida. Esta proceso continua a lo largo de la vida en una relación dialéctica entre lo subjetivo y lo intersubjetivo (medio social), en la vida cotidiana hasta el momento de la muerte.

ORIGEN DEL VACÍO EXISTENCIAL

Razones Psicológicas:
Se puede considerar el origen del vacío existencial en la medida en que el individuo encuentre limitado su 'voluntad de sentido' (Frankl) o búsqueda natural de una razón de ser de su vida y de las cosas que ocurren. La realización existencial ocurre en la medida en que cada uno trascendemos nuestra situación y condición hacia un objetivo externo a nosotros mismo (el trabajo, la pareja, Dios, estudios, hobbies, etc.) En definitiva, experiencias y acciones en nuestra vida que nos permitan salir de uno mismo en pro de un objetivo (ver valores según Frankl). 

Tony Anatrella considera que uno de los problemas de la sociedad actual, denominada por él una 'sociedad depresiva', se encuentra en la constante búsqueda de satisfacer el 'ego'. La presencia del individualismo y el narcisismo como formas de conductas se han generalizado en la sociedad donde predominan acciones egoístas que limitan la capacidad de trascendencia personal e inhiben la consolidación de un óptimo sentido de vida.

Razones Filosóficas:
La reflexión sobre el sentido de la vida y el vacío existencial gira en torno sobre la concepción del absurdo de la vida. Según Albert Camus: "la vida no tiene sentido y no vale la pena vivirla". Esta certeza del absurdo de la vida conlleva a la reflexión de la vida misma en términos de que cada uno de nosotros es responsable y él único capaz de dotarla de sentido. Tal como diría Sartre: "la vida, a priori, no tiene sentido. Antes que ustedes vivan, la vida no es nada; les corresponde a ustedes darle un sentido".

La concepción de Heidegeer del ser-en-el-mundo (Dasein), un ser que vive en el mundo (natural y social), que se enfrenta al día a día en un proceso de realización hacia la muerte. La certeza de la finitud del hombre apunta a la búsqueda de una vida plena de sentido y abocada a la trascendencia. En tal sentido, Octavio Paz opina que una vida plena de sentido no es posible sin una muerte con el sentido, ya que como el mismo señala: "la vida sólo se justifica y trasciende cuando se realiza en la muerte [porque en definitiva] ¿qué me importa la muerte si no me importa la vida?"

La realización de un sentido de vida se inicia cuando la persona busque actuar y realizarse en su día a día, en pro de cumplir las cosas anheladas. El vacío existencial ocurre cuando el individuo no trascienda su vida cotidiana desechando la ideación de su proyecto de vida ocasionando la inexistencia de una muerte dotada de sentido que nutre de razón de ser a su vida y viceversa. 

Razones Culturales:
"Son los períodos de transición los que engendran el vacío existencial". En estas palabras de Frankl se puede resumir la causa. A juicio de los autores ya mencionados, la dinámica cultural de la sociedad occidental contemporánea posibilita la falta de sentido de la vida por ser una cultura profana, secular, caracterizada por el predominio del 'aquí y el ahora' en pro de la búsqueda y satisfacción de los intereses particulares en corto plazo.

Esta forma cultural, denominada bajo el nombre de posmodernidad implica un enfrentamiento a los parámetros, principios, ideales y proyectos que habían regido la sociedad desde los orígenes de la modernidad. Esta forma de ver la vida y del que hacer diaria, de la mano con el proceso de 'psicologización de lo social' tal como lo ha denominado Lipovetsky, en donde el rasgo que lo evidencia es el narcisismo. 

La búsqueda del disfrute inmediato y la definición de la vida en función del momento, se mezcla con el predominio de la 'saturación del yo' tal como destaca Kenneth Gergen, en donde la posibilidad de definir un yo y el desarrollo de una identidad se ve mermada ante la sobre estimulación del individuo frente a diversos estilos de vida, gustos, criterios, parámetros normativos y/o valorativos, que no ofrecen un ideal claro sobre el sentido de la vida. Tal como dirían Berger y Luckmann, nos encontramos ante una sociedad donde predomina la 'pluralidad de sentidos' y no existe un único criterio rector.

Tal situación no secular y ante la pluralidad de explicaciones sobre la vida, ha traído como consecuencia el resurgir del escepticismo como una forma de respuesta y postura ante la vida. En tal sentido, tal como postula Giddens, la ruptura de los parámetros de certidumbre y certeza dejan al individuo sin un asidero cultural bajo el cual dar respuesta a los 'dilemas existenciales'. 

El predominio de una vida cotidiana en constante reflexión y redefinición, ante la pluralidad de criterios, se convierte en fuente de frustraciones existenciales y de factor desencadenante del vacío existencial. Una cultura en que no ofrece una pauta normativa y valorativa a la cual seguir como explicación de la vida y de la muerte, ocasiona puntos de desenclave entre el individuo y la sociedad que acarrean crisis existenciales y acciones egoísta-narcisista que limitan la capacidad de trascender y realizar un proyecto de vida pleno con sentido. 

Razones Sociales:
La conformación de un sentido de vida pleno va de la mano con el sentido de pertenencia que tenga el individuo con las actividades que realice en su día a día y con los grupos sociales en los cuales la realiza y/o pertenezca a ellos. Ante una realidad cultural plural, no sólo ocasiona falta de claridad en el norte o proyecto social al cual seguir, sino que ocasiona a su vez desvinculación entre los individuos ante el predominio de posturas ante la vida individualista más que de consenso.

Una sociedad que se evidencia como 'depresiva', individualista y alienada en donde cada uno niega la existencia del otro al predominar su 'yo' en el sentido que orientan sus acciones. La dinámica social se vuelve impersonal, objetiva y 'cosificante' al perderse el vínculo cara-a-cara que nutre y da significación a la vida cotidiana. El origen del vacío existencial remite a una desvinculación del individuo del medio social, tal como el mismo Durkheim comentó: "[cuando el individuo] se individualiza más allá de cierto punto, si se separa demasiado radicalmente de los demás seres, hombres o cosas, se encuentra incomunicada con las fuentes mismas de las que normalmente debería alimentarse, ya no tiene nada a que poder aplicarse. Al hacer el vacío a su alrededor, ha hecho el vacío dentro de sí misma y no le queda nada más para reflexionar más que su propia miseria. Ya no tiene como objeto de meditación otra cosa que la nada que está en ella y la tristeza que es su consecuencia". Una vida sin sentido implica una vida sin arraigo social.
 

viernes, 16 de diciembre de 2011

La pregunta por el sentido de la vida (IV)

Compartir la vida con los otros

 
Todo lo que se ha dicho hasta aquí tiene, pues, un corolario: encontrar el sentido de la vida no es una tarea que puede realizarse en solitario. En primer lugar, porque las tareas que llevan a cabo los propios ideales uno las emprende no tanto porque se le ocurran espontáneamente como porque otros le ofrecen la oportunidad de realizarlas, o al menos le ponen en el camino de entusiasmarse con ellas y llegar a convertirlas en el propio proyecto vital. Las tareas que llenan la vida surgen muchas veces de oportunidades encontradas y aprovechadas. Cuando uno tiene una oportunidad y no la aprovecha, la pierde, quizá porque no se da cuenta de su alcance.
En segundo lugar, el sentido de la vida se encuentra más fácilmente cuando existen unos bienes comunes que se comparten con quienes están unidos a nosotros. Cuanto más profundamente unidos estemos con ellos, tanto más rico es ese compartir, y tanto más nos enriquecemos, tanto menos solos nos quedamos. La compañía de los demás, vivida como amistad, ayuda, amor o participación en tareas comunes, ayuda a sentirse útiles, comprendidos, apoyados y beneficiados por la tarea común que a todos nos reúne y en cierto modo nos protege.
Quienes tienen un vivo sentido de la presencia de los demás en su vida, quienes hacen de ella una conversación continuada y una tarea vivida en compañía, tanto menos están en peligro de que la pregunta por el sentido de la vida les atenace, tanto menos posibilidades tienen de sucumbir a su propio fracaso y quedarse paralizados, en aquella situación que al principio se dijo que era la causante de que surja la pregunta por el sentido de la vida, esa pregunta que no surge cuando las cosas nos van bien, en compañía de otros, porque entonces tenemos una clara justificación para nuestros esfuerzos.

jueves, 15 de diciembre de 2011

La pregunta por el sentido de la vida (III)

Las tareas que llenan la vida

Como es fácilmente imaginable, el sentido de la vida se encuentra cuando ésta tiene un contenido y un "argumento" que le dé emoción, intensidad y recompensa. Ese contenido se obtiene en primer lugar de lo que antes se aludió: una tarea esforzada, vivida ilusionadamente, en pos de los valores, ideales y objetivos en los que se cifra nuestro proyecto vital. Si el trabajo es eso, entonces se justifica por sí mismo, e incluso puede vivirse de una manera ilusionada, puesto que pasa a ser parte de una obra propia, que es aquello que uno lega al mundo y a los hombres de su tiempo, como hace un artista, un escritor o un ingeniero, y como puede hacer cualquier profesional con el fruto de su trabajo.
Pero en segundo lugar, y en mucha mayor medida, el sentido de la vida se encuentra en aquellas personas a quienes uno destina todo lo que es capaz de hacer, sentir y amar. Quien tiene un amor en la vida ya ha encontrado el sentido de ésta: sólo falta que la persona amada corresponda a nuestro amor para que el flujo recíproco funde un ámbito de vivir ambos ilusionados e incluso enamorados. La persona amada es la destinataria de nuestros esfuerzos, de nuestros trabajos, porque lo que con ellos consigamos, y la misma lucha de conseguirlo, se convierte en don que se otorga a la persona amada para hacerle el bien, para que ella sea feliz.

Lo más alto y lo más profundo de lo que el hombre es capaz es el amor correspondido. No hay ninguna otra cosa que llene más la vida y la intimidad, ni siquiera la grandeza de legar a los hombres una gran obra. Ni el poder, ni el dominio sobre la naturaleza, ni la posesión de una gran ciencia, ni el desarrollo de la propia creatividad artística son capaces de dar lo que nos da la sonrisa de la persona que nos ama. Vale más destinarse a una persona que poseer sin ella todo el universo. Por eso, el mejor aprendizaje para encontrar el sentido de la vida es aprender a amar, algo bien distinto a simplemente "sentir que se ama", puesto que amar es tratar bien a la persona amada, tratarla como ella se merece, darle lo que le hace feliz, y eso es algo que implica un modo de comportarse muy específico, que es el que verdaderamente funda sobre un cimiento sólido el puro sentimiento del amor.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La pregunta por el sentido de la vida (II)

La pérdida del sentido de la vida
Tener objetivos claros es el primer requisito para trazarse proyectos de vida que consistan en alcanzar los fines, valores e ideales que queremos hacer nuestros. Quien carece de fines para la propia vida carece también de proyectos para llegar hasta ellos. En consecuencia no tiene ninguna tarea que llevar a cabo. La ausencia de proyectos vitales origina desocupación, falta de tareas sentidas como propias. A lo sumo, el trabajo entonces es una especie de obligación forzada, que uno se ve obligado a realizar sin ganas, e incluso contra su voluntad. Además, la ausencia de proyectos y tareas vividas como propias genera algo que es el terreno donde acontece la pérdida del sentido de la vida: la falta de ilusión.

Quien no sueña, no desea, no anhela realizar sus pretensiones, quien no sabe lo que es vivir ilusionadamente, ése fácilmente se encontrará, al despertarse por la mañana, con un panorama gris, mortecino, que fácilmente induce al hastió, al asco y al deseo de huir hacia un mundo donde se den esas ilusiones que ahora faltan y que son el verdadero motor de las tareas y las vidas humanas. Sentir al levantarse que lo que nos espera es la infelicidad, estar a disgusto, enfrentarnos a tareas que nos resultan odiosas: esa es la situación desde la cual no se encuentra que sentido tiene vivir una vida así. Lo cotidiano resulta entonces feo, sucio, sin atractivo, y uno le vuelve la espalda: no querría siquiera salir de la cama, no se ve que valga la pena.

En esa situación caben dos opciones. La primera es confirmarse en la idea de que, en efecto, una vida así no merece la pena ser vivida. La consecuencia inmediata es la caída en un estado de pesimismo que paraliza a la persona y la llena de amargura y disgusto interiores: es una especie de "quedarse en la cama". Si ese estado de ánimo se hace permanente, y la persona no encuentra la salida de él, puede sobrevenir una cierta desesperación ante la vida, e incluso el deseo de que ésta acabe cuanto antes, puesto que vivir así es bastante horrible.

La gama posible de las actitudes desesperadas, pesimistas y amargadas es muy grande y variada, y hay mucha gente que se encuentra sumida en ellas, sin saber como superarlas. El grado mas extremo es la pérdida del deseo de vivir, que puede llevar incluso al intento de anulación de la propia vida. Pero una actitud tan desesperada no es lo ordinario. Es más normal el convencimiento de que el fracaso es inevitable, o la idea de que nada vale la pena, de que todo esfuerzo es inútil ante un destino inexorable. Incluso cabe llegar a pensar que la vida es absurda, y que lo mejor es vivir como si creyéramos en algo para no tener que enfrentarnos con el vació de sentido que hay en el mundo.

Estas soluciones son las que responden negativamente a la pregunta por la existencia de la felicidad y del sentido de la vida: ni una cosa ni otra son posibles, ni tiene sentido buscarlas. El hombre, según ellos, solo puede ser feliz en la medida en que olvida este fondo oscuro y sombrío de la existencia. Se trata de una postura muy amarga, que convierte la tarea de vivir en una carga insoportable. Por eso poca gente acepta permanecer en esta actitud. Incluso a veces hacerlo tiene algo de patológico.

La segunda solución, aunque resulta ser más "casera" y realista, se parece un poco a la anterior, aunque no tiene la carga pesimista de aquella: consiste en poner entre paréntesis la vida cotidiana e inmediata y dedicarnos a olvidarla, a mirar hacia otro lado mientras la vivimos. Es la situación de las personas que en el fondo están descontentas consigo mismas y con lo que hacen: lo cotidiano les llena de malhumor. En tal situación la salida más evidente es huir de uno mismo y de la vida que se está viviendo. La manera mas fácil es buscarse mundos alternativos, o volcarse en la exterioridad, fragmentarse en mil pequeños momentos de diversión, de un "pasarlo bien" que es pura exterioridad, fuera de lo que uno verdaderamente es. Es la vida frívola, atomizada, dedicada a explotar la felicidad momentánea que dan los placeres de la vida, grandes y pequeños, legítimos e ilegítimos.

Sin embargo, esta solución deja en hueco el fondo de la vida, y no resuelve el problema de la propia identidad. El destino de tales personas parece cifrarse en olvidar quienes son en el fondo y de verdad. Esa es una pregunta que no interesa: no hay que buscar "interioridades", sino "exterioridades" que ayuden a tapar asuntos para los que no hay respuesta.

martes, 13 de diciembre de 2011

La pregunta por el sentido de la vida (I)

La pregunta por el sentido de la vida no suele plantearse mientras todo va bien, sino precisamente cuando se quiebra la ilusión de que, en efecto, todo va según nuestras previsiones, de que las cosas nos salen conforme a lo que queríamos. Y es que la realidad es tozuda y se empeña en quitarnos la razón y en darnos disgustos, problemas y dificultades que nos cansan, nos abaten e incluso nos quitan la ilusión de seguir luchando. En suma, la experiencia del fracaso, algo que no podemos evitar, es la que nos plantea la pregunta por el sentido de nuestros esfuerzos, de nuestros trabajos, y en definitiva de nuestra vida. Así es como ordinariamente surge la cuestión.

Vivir es una tarea esforzada. Esto no hay que verlo como una cosa rara, que no debería ser así. Es así, y que lo sea en cierto sentido es natural, puesto que se da siempre en todo ser vivo, y en todo hombre, una cierta "lucha por la vida". Vivir es ya un éxito continuo de la vida, frente a la amenaza de los peligros, las enfermedades, la falta de recursos y la muerte misma. El mismo fenómeno biológico de la vida es ya un esfuerzo continuamente coronado por el éxito. Por eso no debe extrañarnos que las cosas sean difíciles y cuesten trabajo.

Lo que el hombre necesita para encontrar sentido a su vida es tener una justificación para sus esfuerzos, es decir, disponer de un objetivo y un fin claros, a cuya consecución se dedica la tarea de vivir y de llenar un día y otro de trabajo. Cuando se tienen objetivos claros para la propia vida, los esfuerzos se ven como parte del camino que hay que recorrer para alcanzarlos, y por tanto luchar tiene entonces un sentido muy claro: llegar a donde queremos.

sábado, 12 de noviembre de 2011

UN SER MISTERIOSO Y ENIGMÁTICO: ¡EL GATO!


¿por qué un “minino” puede despertar tanta admiración o tanto odio-temor? Hay quien afirma que el gato es el ser más libre de la Tierra y el único al que no se puede domesticar, por mucho que ame a sus amigos (nunca dueños) de dos patas. A otros felinos, como un león o un tigre, un domador los logrará hacer pasar por el aro (en un circo), pero un gato sólo aceptará algo así a cambio de un regalo que le interese, jamás a golpe de látigo. ¿Es esa libertad encomiable la que hace que muchos lo rechacen por envidia? ¿Es su supuesta conexión con otras realidades la causa de que se le tema? El gato es animal diurno y nocturno, puede cambiar sus pupilas y adaptarlas como las fases de la Luna, llegando incluso a ponerlas verticales (se cree que cuando el felino las coloca así está mirando el astral).
 Muchos son los que atribuyen a ese mamífero elegante, libre, independiente y enigmático una capacidad especial para comunicarse con otras dimensiones. De hecho se han dado casos de gatos residentes en geriátricos que son capaces de detectar la próxima muerte de un paciente y se instalan en su habitación hasta el momento del óbito. En determinadas poblaciones rurales, cuando los velatorios se hacían en las propias viviendas, era clásico que el gato de la casa pasara muchas horas en la habitación en que había estado el difunto. Y los tibetanos creen que esos felinos acompañan a los muertos en su viaje al Más Allá; de hecho, eran animales que vivían en lamaserías y hasta actuaban como guardianes.
No se sabe muy bien si los egipcios fueron los primeros en adoptar al gato como mascota, pero sus referencias son de las primeras conocidas. Y no fue el hombre el que buscó al minino sino al revés. El gato vio que si se acercaba a los humanos tenía comida fácil y, a cambio, limpiaba las casas de roedores y otras alimañas menores, ”pan comido” para él porque es un cazador nato. En el antiguo Egipto, ese animal era sagrado, se le embalsamaba tras su muerte, como a los faraones, y matar a uno o hacerle daño estaba castigado con la pena capital.
La Inquisición (a la que nunca llamaré “Santa”) señaló al gato como animal diabólico. Muchas mujeres acabaron en la hoguera por el sólo hecho de poseer uno, ya que eso las marcaba como brujas. Ellas y sus mascotas murieron quemadas en plazas públicas ante el regocijo de gente insana, alentada entonces por la Iglesia que ostentaba un poder material y se erigió en “poder único y supremo” en lo inmaterial. A esos animales se les siguió quemando, torturando y matando hasta que casi se extinguieron en Europa. El resultado fue que proliferaron los roedores y con ellos múltiples plagas que ratas y ratones portaban, entre ellos la temible peste negra.
El gato, al fin, recuperó su puesto como protector del hogar y el encargado de mantener al margen las poblaciones de roedores, se le aceptó y se le quitó la etiqueta de “demoníaco”, pero… ¿Por qué a tanta gente no les gustan? ¿Tememos, quizá, lo que no conocemos? ¿Envidiamos, tal vez, su libertad? ¿Nos asusta que puedan estar en contacto con otras realidades y percibir astralmente algo que nuestros ojos no ven?
-Está demostrado científicamente que acariciar a un gato es relajante, y que es posible que una persona con hipertensión baje hasta 2,5 puntos su presión arterial si está en contacto con un gatito amistoso.
        
-Se asegura que el minino “absorbe” negatividad, tanto de las personas como del entorno.
        
-Su contacto ayuda a superar enfermedades, especialmente mentales.
        
 -Se les utiliza en geriátricos o prisiones por su capacidad para absorber malas vibraciones, transmitir relajación y estimular a personas enfermas o encerradas, porque el minino es capaz de vivir en un piso, puede pasar 20 horas durmiendo y no necesita salir a pasear. Es un ser independiente, va a su “bola” y no precisa relacionarse con otros congéneres excepto en épocas de celo.
-Se suele decir que los gatos son traidores… ¡No, los gatos son libres! Y si no les apetece que un ser conocido o desconocido de dos patas los cojan, no lo permitirán, aunque normalmente (eso depende de la evolución de cada individuo (como ocurre con las personas) antes moverán la cola o mostrarán signos de desagrado, que muchos humanos (los “grandes del planeta” obviamos en nuestra prepotencia). Hay que aceptar que a “él” no le apetece que lo soben en esos momentos, esa es la lectura. Y si no le apetece… ¿Por qué habría de consentirlo? ¡Viva la libertad!
-La psique del gato es muy diferente a la del perro . Pero si el último es sumiso y me acepta como “jefe”, en el cerebro de un minino no existe espacio para conceptos como sumisión, obediencia o propietario de… ¡Todo lo contrario! Él vive en Su casa y yo SOY DE SU PROPIEDAD: ¡Hay que joderse! Pero, en cambio, es capaz de amar y demostrar una ternura especial, exquisita, única… Puede lamer una herida, ronronear pegado a mi cara y hasta acariciarme con la palma de su mano, escondiendo las uñas y colocando su rostro junto al mío…
                               
-Muchos gatos, especialmente los más jóvenes, suelen jugar con seres imaginarios; saltan en el aire, fijan la vista en un punto en el que no hay “nada”… ¿Imaginación o visión astral?
                              
 -Siendo como es (según muchos entendidos) el animal más libre de la Tierra, el gato sabe “ganarse” su sitio. Para él su dueño no es el dueño sino un amigo, la casa en la que vive es “su casa” y jamás obedecerá por imposición. Eso sí: ama a sus compañeros de “dos patas”, puede ver en ellos un referente maternal, de hermano mayor o líder del barrio. Los quiere y los protege y ¡hasta los marca! He leído que cuando un minino cariñoso se refriega contra las piernas de su amigo humano no sólo le demuestra afecto sino que lo está marcando como ¡propiedad suya!
En los bigotes y las palmas delanteras de sus manos tienen mucha sensibilidad. Son capaces de segregar feromonas que utilizan para marcar el terreno. Esas feromonas poseen información importantísima para sus congéneres: Sexo, edad, si el que las ha dejado está en celo o no y hasta cuánto tiempo hace que han sido depositadas… ¡Todo un DNI! Esas feromonas las interpretan con la boca entreabierta, a medio camino entre oler o percibir por el sentido del gusto.
               
 -Se suele decir que los gatos son traidores… ¡No, los gatos son libres! Y si no les apetece que un ser conocido o desconocido de dos patas los cojan, no lo permitirán, aunque normalmente (eso depende de la evolución de cada individuo (como ocurre con las personas) antes moverán la cola o mostrarán signos de desagrado, que muchos humanos (los “grandes del planeta” obviamos en nuestra prepotencia). Hay que aceptar que a “él” no le apetece que lo soben en esos momentos, esa es la lectura. Y si no le apetece… ¿Por qué habría de consentirlo? ¡Viva la libertad!
                             
 -La psique del gato es muy diferente a la del perro (yo también tengo uno y lo quiero un montón). Pero si el último es sumiso y me acepta como “jefe”, en el cerebro de un minino no existe espacio para conceptos como sumisión, obediencia o propietario de… ¡Todo lo contrario! Él vive en Su casa y yo SOY DE SU PROPIEDAD: ¡Hay que joderse! Pero, en cambio, es capaz de amar y demostrar una ternura especial, exquisita, única… Puede lamer una herida, ronronear pegado a mi cara y hasta acariciarme con la palma de su mano, escondiendo las uñas y colocando su rostro junto al mío…
                               
-Muchos gatos, especialmente los más jóvenes, suelen jugar con seres imaginarios; saltan en el aire, fijan la vista en un punto en el que no hay “nada”… ¿Imaginación o visión astral?
                              
 -Siendo como es (según muchos entendidos) el animal más libre de la Tierra, el gato sabe “ganarse” su sitio. Para él su dueño no es el dueño sino un amigo, la casa en la que vive es “su casa” y jamás obedecerá por imposición. Eso sí: ama a sus compañeros de “dos patas”, puede ver en ellos un referente maternal, de hermano mayor o líder del barrio. Los quiere y los protege y ¡hasta los marca! He leído que cuando un minino cariñoso se refriega contra las piernas de su amigo humano no sólo le demuestra afecto sino que lo está marcando como ¡propiedad suya!
 ¿No gustan los gatos porque los envidiamos por su capacidad para ser felices pero libres? ¿Les tememos porque intuimos que están en contacto con otras realidades y ahí nos superan? ¿Nos molesta que nos observen fijamente, como si nos analizaran? ¿Y qué pasa cuando ponen sus pupilas verticales y “miran” hacia un sitio en el que no apreciamos nada? También son capaces de detectar la llegada del dueño/a a casa cuando aún está muy lejos y, lo afirmo por experiencia, pueden notar que un ser querido de dos patas se encuentra mal física o psíquicamente y actuar poniéndose a su lado, como bufanda, encima suyo… En teoría, eso absorbe la negatividad y él es un conductor que la extrae y se la lleva.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Diez cosas que nos enseñó Japón



1. ¡LA CALMA!
Ni una sola imagen de llanto exagerado o lamentos. El propio dolor ha sido “elevado”. ( A un nivel superior privado).
2.  ¡LA DIGNIDAD!
Búsqueda disciplinada de agua y comida. Ni una sola mala palabra o gestos rudos.
3.  ¡LA HABILIDAD!
Increíbles arquitectos. Muchos edificios se afectaron pero NO cayeron.
4. ¡LA GRACIA!
La gente COMPRÓ solo lo que necesitaban, así TODOS podrían conseguir algo.
5. ¡EL ORDEN!
Ningún saqueo. No bocinazos ni bolleos en las carreteras. Solo entendimiento.
6. ¡EL SACRIFICIO!
Cincuenta trabajadores se quedaron para echar agua de mar sobre los reactores nucleares. Cómo podrían algún día pagarles?
7.  ¡LA TERNURA!
Los restaurantes redujeron los precios. Nadie se aprovechó de los cajeros. Los fuertes cuidan de los débiles.
8. ¡EL ENTRENAMIENTO!
Los mayores y los niños todos sabían exactamente que hacer. Y SIMPLEMENTE LO HICIERON!
9. ¡LA PRENSA!
Mostraron una magnífica moderación en los reportajes. No estúpidos reportajes. Solo calma.
10. ¡LA HONRADEZ!
Cuando la luz se cortó en las tiendas, la gente regresó las cosas a sus estantes y se marchó tranquilamente.